La vida humana ha de ser vivida en base a propósitos, es decir, en base a un proyecto de vida que permita encauzar los esfuerzos del individuo hacia la consecución de metas viables y objetivas que lo lleven a avanzar en el desarrollo de sus competencias, así como crecer de manera personal y profesional; para ello se hace necesario, como señala la Dra. Ana Teresa López de Llergo, hacer un diagnóstico puntual de las fortalezas y las áreas de oportunidad para elaborar un plan de mejora, el cual esté sustentado, entre otros, en los conocimientos del individuo, las posibilidades reales, la energía para llevarlo a cabo y la inclusión de las personas con quien dicho plan pretende llevarse a cabo.
Como persona y como maestra, me he planteado metas que poco a poco he ido alcanzando, a lo largo de diez años de servicio docente he ido reestructurando mi proyecto de vida, en el cual he incluido, cada vez con más firmeza, la docencia como uno de los puntos nodales del mismo, pues la experiencia me ha enseñado que ser maestro va más allá del trabajo áulico, que es una labor que no termina con la jornada diaria, sino que ha de trasladarse a todas las áreas y ámbitos en los que se participa.
Para la elaboración del plan de mejora personal, se eligieron dos preguntas que, según mi punto de vista, son trascendentales para llevar la reflexión del inicio de la carrera hacia la proyección a futuro de la misma, pues siempre es importante analizar de dónde se viene y hacia donde se va, ya que de otro modo no seríamos capaces de valorar lo que se ha logrado y lo que aún falta por trabajar por no tener puntos de referencia tangibles; del tópico motivación para el trabajo se retomó la cuestión: ¿Qué me motivó para hacerme maestro?, y del rasgo perspectivas futuras la pregunta: ¿Cuáles son mis expectativas para futuro y qué siento con respecto a ellas?.
En lo referente a la motivación para hacerme maestro, puedo mencionar que, afortunadamente, se conjugaron una serie de situaciones que me hicieron tomar una de las mejores y más trascendentales decisiones de mi vida; en mi familia materna hay una larga tradición de maestros, tíos y primos han incursionado en ella por generaciones, situación que me permitió desde temprana edad ver a los docentes como personas respetables y con un buen estatus dentro de la sociedad, asimismo, mis dos hermanas mayores estudiaron la carrera cuando yo era apenas una niña y durante mi adolescencia tuve la oportunidad de verlas crecer dentro del magisterio; por si ello fuera poco, mis padres me impulsaron a estudiar la carrera, pues era la única Licenciatura que se ofrecía en la comunidad y además la única que seguramente ellos podrían costear; a lo largo de los años contemplé el magisterio como una opción para mi vida futura, decidiéndome por él en un momento especial de mi vida, en el que no sólo reformulé mi proyecto de vida, sino que le di un giro radical al mismo, ingresando a la Escuela Normal en la Licenciatura en Educación Primaria, quizá sin saber claramente lo que implicaba la carrera pero siempre con la firme certeza de superarme y ser una mejor persona.
En lo que respecta a mis expectativas para el futuro, considero que son muchas y además positivas, primeramente está como punto importante de mi plan de mejora la actualización permanente, a corto plazo titularme de la maestría para posteriormente iniciar un doctorado que me permita reforzar las competencias adquiridas hasta el momento, así como no abandonar los diplomados, cursos y talleres que me apoyen en la ardua labor educativa que habrá de esperarme los próximos años; a futuro me visualizo conjugando cada vez con mayor ahínco mi vida familiar con la profesional, pues ambas son importantes y ninguna de ellas merece ser descuidada por la otra, ya que son interdependientes y juntas hacen la realización personal y profesional del individuo.
Luego de hacer el autoanálisis, es importante plantearse el cómo habrá de llevarse a cabo el plan de mejora, en éste estarán incluidos todas aquéllas personas con quienes convivo cotidianamente: primeramente mi familia directa, pues ellos son mi principal apoyo y motivación en la vida; mis colegas y compañeros de trabajo pues junto a ellos he de seguir aprendiendo de manera permanente mediante el trabajo colaborativo y el entrelazamiento de nuestros respectivos planes de mejora y por supuesto no puedo pasar por alto el contemplar las posibilidades reales para llevarlo a cabo, la situación económica y los tiempos para realizarlo, pues no todo lo que se planea es viable.
Seguramente el plan de mejora habrá de irse reestructurando de manera permanente, adecuándose a las necesidades y posibilidades reales, pero sin perder de vista que el magisterio es en si mismo un proyecto de vida y que como tal merece ser atendido y respetado.
Como persona y como maestra, me he planteado metas que poco a poco he ido alcanzando, a lo largo de diez años de servicio docente he ido reestructurando mi proyecto de vida, en el cual he incluido, cada vez con más firmeza, la docencia como uno de los puntos nodales del mismo, pues la experiencia me ha enseñado que ser maestro va más allá del trabajo áulico, que es una labor que no termina con la jornada diaria, sino que ha de trasladarse a todas las áreas y ámbitos en los que se participa.
Para la elaboración del plan de mejora personal, se eligieron dos preguntas que, según mi punto de vista, son trascendentales para llevar la reflexión del inicio de la carrera hacia la proyección a futuro de la misma, pues siempre es importante analizar de dónde se viene y hacia donde se va, ya que de otro modo no seríamos capaces de valorar lo que se ha logrado y lo que aún falta por trabajar por no tener puntos de referencia tangibles; del tópico motivación para el trabajo se retomó la cuestión: ¿Qué me motivó para hacerme maestro?, y del rasgo perspectivas futuras la pregunta: ¿Cuáles son mis expectativas para futuro y qué siento con respecto a ellas?.
En lo referente a la motivación para hacerme maestro, puedo mencionar que, afortunadamente, se conjugaron una serie de situaciones que me hicieron tomar una de las mejores y más trascendentales decisiones de mi vida; en mi familia materna hay una larga tradición de maestros, tíos y primos han incursionado en ella por generaciones, situación que me permitió desde temprana edad ver a los docentes como personas respetables y con un buen estatus dentro de la sociedad, asimismo, mis dos hermanas mayores estudiaron la carrera cuando yo era apenas una niña y durante mi adolescencia tuve la oportunidad de verlas crecer dentro del magisterio; por si ello fuera poco, mis padres me impulsaron a estudiar la carrera, pues era la única Licenciatura que se ofrecía en la comunidad y además la única que seguramente ellos podrían costear; a lo largo de los años contemplé el magisterio como una opción para mi vida futura, decidiéndome por él en un momento especial de mi vida, en el que no sólo reformulé mi proyecto de vida, sino que le di un giro radical al mismo, ingresando a la Escuela Normal en la Licenciatura en Educación Primaria, quizá sin saber claramente lo que implicaba la carrera pero siempre con la firme certeza de superarme y ser una mejor persona.
En lo que respecta a mis expectativas para el futuro, considero que son muchas y además positivas, primeramente está como punto importante de mi plan de mejora la actualización permanente, a corto plazo titularme de la maestría para posteriormente iniciar un doctorado que me permita reforzar las competencias adquiridas hasta el momento, así como no abandonar los diplomados, cursos y talleres que me apoyen en la ardua labor educativa que habrá de esperarme los próximos años; a futuro me visualizo conjugando cada vez con mayor ahínco mi vida familiar con la profesional, pues ambas son importantes y ninguna de ellas merece ser descuidada por la otra, ya que son interdependientes y juntas hacen la realización personal y profesional del individuo.
Luego de hacer el autoanálisis, es importante plantearse el cómo habrá de llevarse a cabo el plan de mejora, en éste estarán incluidos todas aquéllas personas con quienes convivo cotidianamente: primeramente mi familia directa, pues ellos son mi principal apoyo y motivación en la vida; mis colegas y compañeros de trabajo pues junto a ellos he de seguir aprendiendo de manera permanente mediante el trabajo colaborativo y el entrelazamiento de nuestros respectivos planes de mejora y por supuesto no puedo pasar por alto el contemplar las posibilidades reales para llevarlo a cabo, la situación económica y los tiempos para realizarlo, pues no todo lo que se planea es viable.
Seguramente el plan de mejora habrá de irse reestructurando de manera permanente, adecuándose a las necesidades y posibilidades reales, pero sin perder de vista que el magisterio es en si mismo un proyecto de vida y que como tal merece ser atendido y respetado.

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